
El aché ashé de Santo es uno de los conceptos centrales de la santería (Regla de Ocha-Ifá).
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El aché (ashé) es uno de los conceptos centrales de la santería (Regla de Ocha-Ifá). Cuando alguien habla de “aché de santo”, se refiere específicamente al poder espiritual que proviene de los orishas y que es transmitido a través de la iniciación y los rituales.
La palabra viene del idioma yoruba (àṣẹ) y significa:
Poder espiritual
Energía divina
Autoridad sagrada
Fuerza que hace que las cosas sucedan
En la santería, el aché es la energía vital universal que emana de Olodumare (Dios supremo) y se manifiesta a través de los orishas.
No es algo simbólico: para los creyentes es una fuerza real que puede acumularse, transmitirse, fortalecerse o debilitarse.
El “aché de santo” es:
La fuerza espiritual que una persona recibe al ser iniciada en un orisha.
Cuando alguien “hace santo” (iniciación formal), recibe:
El aché de su orisha tutelar (su “ángel de la guarda”).
Aché contenido en objetos consagrados (collares, guerreros, fundamento).
Aché transmitido por sus padrinos y la casa religiosa.
Ese aché lo conecta directamente con la energía del orisha.
En la práctica santera, el aché puede estar en:
La cabeza del iniciado (muy importante: la cabeza es el centro espiritual).
Los collares (elekes) consagrados.
Las piedras sagradas (otanes) donde habita el orisha.
La sangre ritual en sacrificios.
Las hierbas (omiero).
La palabra ritual y los rezos.
Los tambores batá.
El aché se transmite por contacto ritual correcto.
El aché también está relacionado con autoridad espiritual.
No todas las personas tienen el mismo nivel de aché. Depende de:
Si están iniciadas o no.
Cuántos años tienen de santo.
Si han recibido ceremonias mayores.
Su comportamiento moral y disciplina religiosa.
Un babalao o santero mayor tiene más “aché acumulado” por experiencia y ceremonias.
Según la tradición:
Sí. El aché puede debilitarse por:
Faltar el respeto a los orishas.
Romper tabúes (ewó).
Conducta inmoral grave.
No cumplir con obligaciones rituales.
Descuidar el santo.
También puede fortalecerse mediante:
Ofrendas.
Rogaciones de cabeza.
Sacrificios rituales.
Cumplir promesas al orisha.
La cabeza (ori) es considerada el asiento principal del destino espiritual.
En la iniciación:
Se “asienta” el orisha en la cabeza.
Se fortalece el ori con ceremonias especiales.
Sin ori fuerte, el aché no fluye correctamente.
Los creyentes pueden decir:
“Tiene mucho aché” (persona con buena energía espiritual).
“Esa casa tiene aché” (casa religiosa fuerte).
“Que el santo te dé aché” (bendición).
No es exactamente “buena vibra”; es poder espiritual legítimamente transmitido.
No es simplemente suerte.
El aché:
Es energía espiritual activa.
Permite que los rezos y rituales funcionen.
Es la base de la eficacia mágica-religiosa.
Sin aché, los rituales no tendrían efecto.
Parte del aché se transmite de manera oral y ritual.
No todo puede aprenderse leyendo; muchas cosas solo se reciben en ceremonia.
Por eso la santería es iniciática.
El aché de santo es:
✔️ Poder espiritual recibido del orisha
✔️ Energía transmitida en la iniciación
✔️ Fuerza que permite que el ritual funcione
✔️ Autoridad espiritual dentro de la religión
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